ERÓTICA DE LA NADA. POSICIÓN DEL ANALISTA EN LA CLÍNICA DE LA ANOREXIA MENTAL
A cargo de Rodrigo V. Abínzano

Colaboran: David Vargas y Julieta De Battista

Desde sus primeras intervenciones en la Sociedad Psicoanalítica de Paris Lacan hizo manifiesto su interés por la anorexia: en un primer momento, comentando casuística de sus colegas, luego dedicándole varios pasajes de su escrito “Los complejos familiares en la formación del individuo”. La anorexia conceptualizada allí cuenta con fuertes influjos kleinianos y se caracteriza en figuras como la “huelga del hambre” o los “suicidios no violentos”. No obstante, el movimiento subversivo de Lacan con la anorexia fue realizado posteriormente, al convertir un adverbio de cantidad (nada) en un sustantivo (La Nada). Esta última acepción -luego catalogada dentro de los objetos de la pulsión en “Subversión del sujeto…”-, muestra su forma esencial en la anorexia y anuda una serie basal de conceptos: el síntoma, las operaciones de causación subjetivas y el rechazo al inconsciente, por nombrar algunos. Este cambio de perspectiva permite generar las condiciones de posibilidad para que síntoma y sujeto tengan encuentro, inclusive en una presentación que se muestra -al menos en un primer momento- reacia a habitar la lógica del inconsciente. 

En la dialéctica y las interrogaciones que de allí se desprenden, orientamos la propuesta de este curso, sostenidos especialmente en cuatro puntos: a) la delimitación nosográfica y el diagnóstico diferencial; b) la posición del analista y del clínico entre los distintos discursos que interactúan con la anorexia; c) la anorexia y su correlación con el duelo, el acting-out y el pasaje al acto; d) el padecimiento y las perturbaciones de la imagen corporal. Será en la estela abierta por dichas coordenadas que la ética del menú significante se ofrecerá por sobre la saciedad de nada. 

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