LA EFICACIA ANALÍTICA: REPETICIÓN Y CONTINGENCIA
A cargo de: Edmundo Mordoh

Colaboran: Juan Manuel Moraña y Tomás Otero

La vuelta que Freud produce sobre la sugestión para conceptualizar la transferencia constituye en sí misma un tratado sobre la eficacia analítica. Por encima de las pequeñas eficacias psicoterapéuticas que apuntan a maquillar al síntoma, Freud descubre una eficacia mayor, más contundente y duradera: aquella que desemboca en el desmontaje mismo de la transferencia, caída del sujeto supuesto saber.

Claro que esta eficacia presenta sus paradojas: el analista, como Freud afirma, no puede saber cuál será el rumbo de cada análisis ni los puntos con los que acometerá y para ello, necesariamente, tendrá que deponer no sólo su yo sino también sus ideales. La efiacia que Freud piensa no es entonces ni imaginaria ni simbólica sino real

Sabemos que Lacan trabaja la repetición al menos en dos dimensiones: automaton y tyché, repetición programada que lo real fractura contingentemente, abriendo la dimensión de lo indeterminado y la invención. ¿Cómo podemos formalizar la eficacia estrictamente analítica sostenida en esta tyché?

El análisis no puede programar el encuentro con lo real pero sí crea sus condiciones de posibilidad. Este encuentro contingente con lo real surge en el seno de esa repetición que se juega en transferencia como impasse y como límite a la repetición, pues para Lacan no todo lo que es transferencia es repetición: la diferencia entre transferencia y  repetición es lo que zanja el deseo del analista

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