LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA PSICOSIS
A cargo de Martín Alomo

Colaboran: Matías Buttini y Gonzalo López

“¿Cuál es la función social de la enfermedad mental?”, esa era la pregunta que le dirigían a Jacques Lacan algunos estudiantes de filosofía durante los prolegómenos del mayo francés. Con su respuesta, tan lúcida como inesperada, Lacan nos invita a revisar los fundamentos no sólo de eso que llamamos civilización occidental, sino del lugar y la función del psicoanálisis en la pólis, además de plantear cuestiones fundamentales de la práctica: por ejemplo, cómo interrogar la clínica de la esquizofrenia convenientemente a partir de sus condiciones transferenciales. Esto nos ha llevado, en seminarios anteriores del Colegio Clínico, a investigar en detalle el fenómeno de la ironía esquizofrénica bajo transferencia como un modo particular de la defensa, a través del cual el sujeto rechaza a la vez que se enlaza al Otro, en un mismo gesto paradojal. 

Al cabo de aquel camino, nos planteamos una nueva pregunta de investigación, que proponemos desplegar minuciosamente en nuestro seminario 2020. La introducimos de la siguiente manera: si, al decir de Lacan, la función social de la enfermedad mental es la ironía y uno de los tres ejemplos que propone está dado por el modo de hacer con el lazo social que actualiza el sujeto esquizofrénico, entonces nos preguntamos: ¿cuáles serían las funciones sociales, si es que existieran, de los otros tipos clínicos psicóticos que conocemos? 

Para avanzar en el despliegue de esta pregunta hacia lo que podríamos llamar su formulación concreta, seguiremos un camino demarcado por los siguientes cuatro hitos principales: a) situar la función irónica de la esquizofrenia en comparación con los otros dos ejemplos mencionados por Lacan en su respuesta a los estudiantes de filosofía (1966) -ellos son la histeria en la Viena victoriana y… ¡el mismísimo psicoanálisis!-; b) estudiar la tensión productiva entre el contexto de surgimiento de estos ejemplos y ellos mismos considerados como fenómenos de época; c) interrogar las condiciones de nuestra época, para inferir cuál o cuáles serían los fenómenos que, hoy en día, cumplirían la función irónica mencionada por Lacan en 1966; d) por último, situar los distintos tipos clínicos psicóticos en su relación con la función social que podrían estar cumpliendo, en un contexto hipercomplejo en el que discurso, política y deseo constituyen el núcleo mismo del cuerpo a cuerpo planteado por la oferta analítica y, por eso, el problema en el que está implicado el analista para reinventar el psicoanálisis en cada caso.

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